lunes, 2 de enero de 2017

ALGUIEN ME ACOMPAÑA

Con el tiempo y en innumerables ocasiones, creo perder el rumbo. Sin embargo, si lo miro más detenidamente, me doy cuenta de algo. Dentro de ese camino que al principio fue definido y nítido, con el tiempo, más que perderlo, se borra. No lo encuentro. Es como si fuese algo absurdo continuar el rumbo, mantenerlo. Me falta confianza para ello, me faltan ganas. 
Normalmente, comienzo muy deprisa con ganas de seguir sin mirar hasta el final, pero a medida que voy subiendo cuestas y bajando rampas, a medida que hay giros, mi energía parece bajar precipitadamente. Me enfado conmigo misma y pienso: <<Sigo cada día otros caminos sin cansarme ni pensar en la longitud de ellos y no entiendo porque este camino es el más arduo de todos.>> 
A veces pienso si ese camino debería ser abandonado, si tiene algún sentido pisarlo. Y aún no sé la respuesta. Imagino el final; pero aún no lo tengo claro. 
Sé que muchas personas tienen el suyo claro, que se comprometen, que lo miran todos los días. Se detienen a mirar las flores. 
Yo en cambio, no lo hago. Miro el cielo, miro la tierra debajo de mis pies. Miro el paisaje y es igual que el resto de los senderos y sin embargo, hay algo distinto. Alguien me acompaña. 

martes, 27 de diciembre de 2016

PEQUEÑA LUZ

Me gustaría ser una pequeña luz radiante. No demasiado llamativa ni con exceso de efectos lumínicos. Una pequeña luz radiante y cálida. Bastante simple pero diferente a las demás. Llamaría la atención sin darse cuenta. Cómo si fuese un pequeño detalle. Un detalle como por ejemplo una sonrisa sincera, una mano sobre el hombro, o un: <<¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras? ¿Qué tal las vacaciones?>> 
Creo que cualquiera se podría contagiar e incluso enamorar de la bondad. Es algo inevitable. En cambio, algo noble, bueno y sincero y que además haya visto el otro lado (aquel lado oscuro, celoso, envidioso, rencoroso y reprimido), no se puede contagiar ni enamorar de cualquiera. Es algo contradictorio e incluso paradójico, pero es totalmente cierto. No creo que la pura, la verdadera bondad, pueda confiar en cualquier disfraz de inocencia. 



miércoles, 21 de diciembre de 2016

ESCRIBO PENSANDO EN TI

A veces, escribo a alguien que no está para disimular mi soledad pero he de reconocer que también te escribo, también te hablo, por que te echo mucho de menos. No sé si me entenderías sobre algunas cosas que te diría, no sé si muchas de las cosas que te escribiré te las hubiese dicho personalmente; pero hoy, necesito decírtelas.
Necesito decirte que éste invierno está muy frío, muchísimo y que todos estamos bastante apagados sin ti. Se nos esta haciendo duro yayo. La yaya a veces, o casi siempre, recae y te llora. Creo que aún no te entiende, aunque yo sí. Pero no por ello no me duele. 
Quiero reunir todas las fotos posibles tuyas y ponerlas en un libro para tenerte presente siempre que piense que te he olvidado. Espero algún día poder enseñarle a mis hijos, incluso a mis nietos, tus fotografías. Me gustaría que no quedases en el olvido. Que mi familia supiera quien fue mi abuelo. 
Y bueno, sólo decirte, que estés tranquilo, las cosas me están yendo bien e intento cuidar de todos siempre que puedo. La gente me dice que estoy teniendo muchísima suerte, yo simplemente pienso que tu estás ahí conmigo.

De tu nieta para siempre,

Te quiero y te echo en falta.