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miércoles, 21 de diciembre de 2016

ESCRIBO PENSANDO EN TI

A veces, escribo a alguien que no está para disimular mi soledad pero he de reconocer que también te escribo, también te hablo, por que te echo mucho de menos. No sé si me entenderías sobre algunas cosas que te diría, no sé si muchas de las cosas que te escribiré te las hubiese dicho personalmente; pero hoy, necesito decírtelas.
Necesito decirte que éste invierno está muy frío, muchísimo y que todos estamos bastante apagados sin ti. Se nos esta haciendo duro yayo. La yaya a veces, o casi siempre, recae y te llora. Creo que aún no te entiende, aunque yo sí. Pero no por ello no me duele. 
Quiero reunir todas las fotos posibles tuyas y ponerlas en un libro para tenerte presente siempre que piense que te he olvidado. Espero algún día poder enseñarle a mis hijos, incluso a mis nietos, tus fotografías. Me gustaría que no quedases en el olvido. Que mi familia supiera quien fue mi abuelo. 
Y bueno, sólo decirte, que estés tranquilo, las cosas me están yendo bien e intento cuidar de todos siempre que puedo. La gente me dice que estoy teniendo muchísima suerte, yo simplemente pienso que tu estás ahí conmigo.

De tu nieta para siempre,

Te quiero y te echo en falta.

lunes, 1 de agosto de 2016

TE QUEREMOS

Querido abuelo:

Hoy hubiera sido tu 83 cumpleaños. Lo vamos a celebrar toda la familia en tu memoria, como si siguieras aquí todavía, entre nosotros. No ha pasado un solo día en que no pensara en ti, lo hago casi constantemente. Cuando no lo hago, me entra un sentimiento de culpa y de nostalgia que me hace desdibujar tu silueta y siento que te pierdo. No quiero olvidarte nunca.
Todo está aparentemente normal en nosotros, aún y así, en la profundidad se palpa la pérdida. La casa está llena de fotos tuyas, justo de aquel último día en el que comimos todos juntos y tú estabas tan contento. La yaya te ha hecho una especie de santuario en casa para que descanses a gusto, y yo a veces, prefiero hablarte o escribirte.
Querido yayo, a veces, me entra la impotencia y el deseo de que vuelvas y luego me doy cuenta de que es un deseo demasiado egoísta e inútil. En tus últimos días, fui a verte e intenté hablar contigo, pero ahora me encantaría poder darte tu último abrazo.
Por las noches, sueño que te veo pero sé que es sólo producto de mi imaginación. La mama, te tiene en el móvil y en ocasiones la veo acariciándote y hablándote. Todos te echamos mucho de menos.
Si pudiera pedir algo, sería mantenerte siempre en un rinconcito de mi mente y de mi corazón.


Te queremos yayo