lunes, 23 de enero de 2017

DECIR LO QUE PIENSO

<<Me da miedo cagarla. Saltar al vacío y perderme. No saber que viene después. Es algo aterrador, pero misterioso al mismo tiempo. Me falta eso que a muchos arrogantes les sobra; me falta confianza. Sentir que puedo. Sentir que estoy al mismo nivel. 
A veces me siento tan pequeña... tan minúscula... tan ridícula... En esos momentos solo sé apartarme, ya que las palabras parecen mudas.>>




















https://www.youtube.com/watch?v=DLRX9ZpxIi0

lunes, 2 de enero de 2017

ALGUIEN ME ACOMPAÑA

Con el tiempo y en innumerables ocasiones, creo perder el rumbo. Sin embargo, si lo miro más detenidamente, me doy cuenta de algo. Dentro de ese camino que al principio fue definido y nítido, con el tiempo, más que perderlo, se borra. No lo encuentro. Es como si fuese algo absurdo continuar el rumbo, mantenerlo. Me falta confianza para ello, me faltan ganas. 
Normalmente, comienzo muy deprisa con ganas de seguir sin mirar hasta el final, pero a medida que voy subiendo cuestas y bajando rampas, a medida que hay giros, mi energía parece bajar precipitadamente. Me enfado conmigo misma y pienso: <<Sigo cada día otros caminos sin cansarme ni pensar en la longitud de ellos y no entiendo porque este camino es el más arduo de todos.>> 
A veces pienso si ese camino debería ser abandonado, si tiene algún sentido pisarlo. Y aún no sé la respuesta. Imagino el final; pero aún no lo tengo claro. 
Sé que muchas personas tienen el suyo claro, que se comprometen, que lo miran todos los días. Se detienen a mirar las flores. 
Yo en cambio, no lo hago. Miro el cielo, miro la tierra debajo de mis pies. Miro el paisaje y es igual que el resto de los senderos y sin embargo, hay algo distinto. Alguien me acompaña. 

martes, 27 de diciembre de 2016

PEQUEÑA LUZ

Me gustaría ser una pequeña luz radiante. No demasiado llamativa ni con exceso de efectos lumínicos. Una pequeña luz radiante y cálida. Bastante simple pero diferente a las demás. Llamaría la atención sin darse cuenta. Cómo si fuese un pequeño detalle. Un detalle como por ejemplo una sonrisa sincera, una mano sobre el hombro, o un: <<¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras? ¿Qué tal las vacaciones?>> 
Creo que cualquiera se podría contagiar e incluso enamorar de la bondad. Es algo inevitable. En cambio, algo noble, bueno y sincero y que además haya visto el otro lado (aquel lado oscuro, celoso, envidioso, rencoroso y reprimido), no se puede contagiar ni enamorar de cualquiera. Es algo contradictorio e incluso paradójico, pero es totalmente cierto. No creo que la pura, la verdadera bondad, pueda confiar en cualquier disfraz de inocencia.