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viernes, 5 de enero de 2018

FAMILIA

Este año me apetecía acabarlo con unas palabras. Unas palabras que van vosotros ya que en este año os he pensado mucho. Mi familia, es decir, vosotros habéis sido gran parte de mis pensamientos. Os he pensado y os he echado en falta. En ocasiones he meditado y he llegado a la conclusión de que os he visto demasiado poco.
Quizás muy pocas veces en este año hemos tenido ocasión de sentarnos todos juntos. Esto me da a pensar que el tiempo se me escurre entre los dedos. Que el tiempo me quita aquello que no le doy demasiada atención. 
Sé que me he excusado con los estudios, con mi futuro, con el: "necesito salir" y es por ello que me daba angustia no justificarme.
Podría empezar diciendo que espero que el 2018 sea diferente pero no quiero engañar a nadie; siempre voy a estar ocupada. Pero esto no quiere decir nada o en contraposición quiere decirlo todo. 
Sólo quiero decir que las cosas que hago, las cosas por las que me encierro en mi habitación, las cosas por las que lloro, las cosas por las que digo "no puedo" y luego las hago, siempre las hago pensando en vosotros. En que vosotros por lo que hago y por lo que soy estáis orgullosos de mí. Y cuando logro algo nuevo, cuando subo un peldaño, cuando me recupero de una caída, ahí siempre estáis vosotros. Cada una de las personas que estáis sentadas hoy aquí esta ahí conmigo, incluso el yayo esta conmigo. Porque sois mi impulso.
Aún y así, hay algo que me gustaría pediros. Por favor, apoyadme. Frecuentemente me debilito y sólo funciono si vosotros me apoyáis. Creedme que os necesito aunque muchas veces no estéis. 
Y con todo esto simplemente quiero despedir este año con suerte, con mucha suerte. Con la mayor suerte de todos: con vosotros.

FELIZ 2018


martes, 28 de febrero de 2017

LIBRE


Irene:
Las cosas me están yendo bastante bien y yo sé que en cuanto nos veamos estarás muy contenta por mí. Pero aún y así, tengo miedo. El miedo, ya no es paralizante ni tan siquiera demasiado estresante, pero es palpable. Yo lo noto. Ante cualquier cambio, él siempre esta ahí. Como un aviso de un móvil, como una alarma. Siempre me avisa, siempre me hace dudar. Las dudas las llevo bien, me estoy haciendo a la idea de ellas. Siempre me llevan de un lado al otro, radicalizando mi existencia. Un día digo sí, al otro día digo no. El miedo me provoca eso. Pero el miedo, de eso que tanto hemos hablado, ya no me habla tan alto. Ya no me guía. Sólo lo escucho.
Me estoy dejando guiar y hay una frase tuya, de esas que me repites tanto y que siempre escucho omnipresentemente: "¿Dónde esta escrito lo que debemos elegir?" Y cuando la escucho, grito mentalmente, "Irene tenía razón, en ningún sitio, sólo en el libro de los prejuicios." Y entonces posteriormente, todo fluye. No he vuelto a elegir nada Irene. Todo ha fluido, es increíble. 
Las dificultades que estoy teniendo fluyen y me resultan inspiradoras, no obstaculizantes. Sé que he de aprender muchísimo pero me noto fuerte y sincera, creo que el genio de la lampara, (de aquel del que te hablé), ya no desea ser libre; lo es completamente.


Y, en mi libertad me refugio y me expreso la gran parte del tiempo.