lunes, 17 de abril de 2017

CONSTANTE

La necesitas. Igual que ella necesita de ti tu miedo, tu comodidad y tus inseguridades. Por eso acudes a ella ante cualquier cambio, porque ella siempre te mantendrá en un nivel similar; en definitiva, te mantendrá constante.
Mismo ritmo, mismo barco.
Y ella te da a decidir. Quien sube, quien se va. Pero no quien se queda. Porque el espacio es pequeño y tu lo necesitas todo.
Porque estas condenado a esa libertad pragmática que te ha permitido no sufrir y no implicarse en algo que no sería suficiente para ti.

Tu cárcel es aquello a lo que llamas libertad y aunque en ocasiones tu mirada delate tus intenciones, ya es demasiado tarde, es imposible escapar. Estas preso.



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