sábado, 12 de noviembre de 2016

FRASES QUE ME EMOCIONAN (I)




"Este verano ha sido el peor verano en mis 14 años de vida. Todo empezó con una llamada. Mi madre lloraba y suplicaba. Pedía más tiempo, como si intentase dar su último aliento. Me abrazó con todas sus fuerzas y lloró. Sus lágrimas cayeron sobre mi camisa como balas y me dijo que nos desahuciaban. No paraba de pedirme perdón y pensé: <<Ya no tengo casa, tenía que haber pedido algo más barato por Navidad.>>
En la mañana del desahucio, un fuerte golpe en la puerta me despertó. La policía venía a hacer su trabajo. Miré al cielo; esperando algo. Mi madre no tiene familia que la apoye ni dinero ¿Porqué molestarme en venir a clase o sacar buenas notas si soy un sin techo? 
El autobús para delante del instituto y me entran ganas de vomitar. Llevo ropa del año pasado, unos zapatos viejos y el pelo sin cortar. Creía que se reirían de mí, pero en cambio, me saludan unos amigos de mi clase de Literatura del año pasado y recuerdo que la señora Gruwell; la loca de mi profe del año pasado es la única persona que me dio esperanzas. Hablando con los amigos sobre las clases del año pasado y las excursiones empiezo a sentirme mejor. Me dan mi horario y la primera profesora es la señora Gruwell en el aula 203. Entro en la clase y es como si todos los problemas de la vida ya no fueran tan importantes. Estoy en casa."
Diarios de la calle (2007) de Richard LaGravenese

"Usted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí, como antes lo preguntó a otras personas. Envía sus versos a las revistas literarias, los compara con otros versos, y siente inquietud cuando ciertas redacciones rechazan sus ensayos poéticos. Pues bien (ya que me permite darle consejo) he de rogarle que renuncie a todo eso. Está usted mirando hacia afuera, y precisamente esto es lo que ahora no debería hacer. Nadie le puede aconsejar ni ayudar. Nadie... No hay más que un sólo remedio: adéntrese en sí mismo. Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Y, procediendo a su propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no le fuere permitido escribir. Ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada de su noche: "¿Debo yo escribir?" Vaya cavando y ahondando, en busca de una respuesta profunda. Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro de tan seria pregunta con un "Si debo" firme y sencillo, entonces, conforme a esta necesidad, erija el edificio de su vida."
Paris, a 17 de Febrero de 1903 (Carta I) de "Cartas a un joven poeta de Rainer Maria Rilke"


“¿Sabes lo que me gustaría ser? ¿Sabes lo que me gustaría ser de verdad si pudiera elegir? (…) Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura”
El guardián entre el centeno de J.D.Salinger

“Cuando en mis horas de melancolía y en el aislamiento de mi cuarto pensaba en todo esto, me dejaba caer sobre una silla, y cubriéndome el rostro con las manos se escapaba de mi corazón este grito de resignación y de dolor que sale siempre de mis labios en las horas amargas de mi vida...”

Antón Chéjov

"A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan sólo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento. Hoy, algo me envuelve en una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás."

Buenos días, tristeza de Françoise Sagan



«Las cosas más importantes son siempre las más difíciles de contar. Son cosas de las que uno se avergüenza, porque las palabras las degradan. Al formular de manera verbal algo que mentalmente nos parecía ilimitado, lo reducimos a tamaño natural. Claro que eso no es todo ¿verdad? Todo aquello que consideramos más importante está siempre demasiado cerca de nuestros sentimientos y deseos más recónditos, como marcas hacia un tesoro que los enemigos ansiaran robarnos. Y a veces hacemos revelaciones de este tipo y nos encontramos sólo con la mirada extrañada de la gente que no entiende en absoluto lo que hemos contado, ni porque nos puede parecer tan importante como para que casi se nos quiebre la voz al contarlo. Creo que eso es precisamente lo peor. Que el secreto lo siga siendo, no por falta de un narrador, sino por falta de un oyente comprensivo.»

Stephen King, Las cuatro estaciones: otoño invierno

"Sólo la guerra o el hastío
podían poner fin a los discursos,
y han llegado los dos.
Las imágenes
no son sino la condena de quien vive sin historia,
no son sino la ventana de la mudez eterna,
peces que no disuelven el agua en la que habitan.
Han llegado los vendedores de deseo.
Ignoran que lo tenemos todo, que el drama
es no poder nombrarlo."
La lucidez del Número de Miguel Sánchez Gatell

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